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Violencia de género

Etiquetado en : Política , Feminismo
Publicado: 29-07-2013
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Resulta muy complicado asumir que una mujer en Democracia pueda conseguir "un poco de paz", tras el veredicto de un jurado popular en el que la palabra CULPABLE se convierte en la confirmación pública de lo denunciado casi dos años atrás.

La violencia ejercida contra las mujeres en nuestro país, sigue traduciéndose en un goteo de muertes (28 en lo que va de año), estadísticas sobre denuncias (más de 800.500 desde el año 2007) intervenciones policiales (más de 93.500 mujeres con atención policial activa durante el año 2012), así como en el trabajo constante de las personas expertas por tipificar las diversas manifestaciones de maltrato y conseguir su inclusión en el Código Penal.

En el caso Bretón por ejemplo, se empleó el término "violencia marental" para referirse a una nueva expresión de maltrato basado en el asesinato de las y de los hijos, y se presentó una denuncia paralela por presunto maltrato psíquico habitual en el ámbito familiar, con el que se pretendió dar cuenta de la evolución del ciclo de violencia sufrido por Ruth Ortíz.

La importancia de noticias como la de este caso, radica en la humanización de esos datos estadísticos, poniéndole cara a una situación que día a día viven muchas más mujeres de las que denuncian, en una realidad que sigue marcada por el silencio de una gran parte de la ciudadanía y de sus propias familias, y que por desgracia, cuenta con unas medidas de prevención, intervención y cobertura jurídica, social o laboral que no siempre se garantizan o resultan efectivas.

Una situación agravada por la crisis, con un mercado laboral femenino en precario que en muchos casos, determina su dependencia económica, limita sus derechos y las convierte en un "colectivo en riesgo de exclusión social", llegando a tener que hablar incluso de la "feminización de la pobreza" en países que por otra banda, tenemos la consideración de desarrollados.

En este contexto, la educación transversal en igualdad o la configuración de políticas públicas desde la perspectiva de género, se consideran imprescindibles para cambiar esta realidad, entendiendo que una sociedad avanzada, no debe permitir que la violencia de género se consolide como uno de sus indicadores sociales.

Soy consciente de lo complicado que resulta intervenir en estos casos, y por eso, luchar contra este tipo de violencia comienza por el simple hecho de que la ciudadanía no la siga consintiendo con su silencio.

Despido esta humilde reflexión con una frase acuñada por Molière, que sin duda y por desgracia sigue estando de actualidad: "Nunca se entra, por la violencia, dentro de un corazón."
Sonia Fernández Patiño
Sonia Fernández Patiño
Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración porla USC. Trabajó como técnica en igualdad y servicios sociales en UGT y prestó apoyo técnico en diversas comisiones del Parlamento Gallego. Actualmente consultura en el sector privado.