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Los SEMÁFOROS INTELIGENTES

Etiquetado en : Tecnología
Publicado: 01-11-2013
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Cuantas veces nos hemos parado delante de un semáforo en rojo siendo nosotros el único coche de la carretera? Y si, además de ser los únicos, tampoco hay peones la quien concederle el paso? No pensó nunca, cuanto estaba con el coche en un atasco en hora punta, que los semáforos únicamente entorpecían el tráfico fluido? Incluso siendo un simple peón, no pensó que esos semáforos que le dan poco o mucho tiempo para cruzar tienen un funcionamiento extraño? Se está en uno cruce donde el tráfico está regulado por rotonda, no cree que para los vehículos hay una clara falta de visibilidad y un convite a mayores velocidades, con el que también se aumenta su inseguridad? Y siendo peón en esa misma rotonda, no sintió miedo al ir a cruzar de por medio de un tráfico peligroso e imprevisible a altas velocidades?

El tráfico resulta un área apestada porque, por lo general, crea más problemas de los que resuelve… hasta lo de ahora. Antes el sistema semafórico rígido, pautado y programado en períodos de tiempo, moderaba los principales problemas. Pero con el avance de la industrialización aumentaron los vehículos, los tipos de uso, las frecuencias horarias en las que había atascos, etc. En estas llegaron las rotondas, vistas por los decisores políticos como el mecanismo para conseguir un tráfico más fluido y que, además, derivaba la responsabilidad del regulador (de quien controla el sistema semafórico) al actor (la quien conduce el vehículo). Pero las rotondas tenían también una consecuencia negativa: aumentaban el riesgo de accidente por el aumento de la velocidad y, sobre todo, aumentaba el peligro para el paso de los peones. Como solucionarlo? Cada vez más se extiende el límite de 30 Km/h para vehículos en ciudad. De este modo, la base de acumular improvisaciones, la mejora del tráfico apenas resulta perceptible... y en horas punta incluso puede ser inapreciable. Esfuerzo, tiempo y dinero invertido a más no poder para nada.

Sin embargo, la regulación del tráfico puede cambiar se aplicamos el conocimiento, la información y la tecnología con inteligencia y responsabilidad. Desde el análisis del comportamiento de conductores y peones, a los circuitos más frecuentes de circulación, pasando por las horas y las intensidades del tráfico… tenemos ingentes cantidades de datos a partir de los que definir perfiles de usos, de necesidades y de actitudes. De este modo es cómo se pueden redefinir las vías, crear espacios nuevos para el aparcamento o la carga/descarga o el paso de personas, mejorar los accesos a puntos críticos de demanda de paso, etcétera. Disciplinas como la socioloxía, la psicología social, o la ciencia política ayudan a tomar mejores decisiones en la gestión de un área tan problemática.

La tecnología y la inteligencia artificial tienen una importante contribución, pendiente de extender aún en Galicia, consubstancial a la idea de una Smart City. Para comprender su alcance tenemos que comenzar a mirar a los semáforos con nuevos ojos. Ya no solo como una simple luz para señalar el paso, sino también como un pivote con sensores a partir del que obtener información inmediata sobre: intensidad del tráfico, frecuencia de paso de los peones, o número de vehículos y necesidades más probables, entre otras. Datos todos ellos con los que el sistema, buscando la fluidez del conjunto, puede tomar la mejor decisión para abrir y cerrar el paso a vehículos y peones de forma dinámica; sin la esclavitud de una frecuencia igual independientemente de la hora y de la situación.

La principal ventaja de los llamados semáforos inteligentes es que permiten una regulación del tráfico adaptable la cada circunstancia y la cada momento. No es la única. Otra es que nos permite considerar el tráfico de una ciudad como un sistema, observando en conjunto cómo funciona el tráfico en puntos distantes pero relacionados entre sí conseguimos que, a partir de una pequeña modificación en un punto, mejore el funcionamiento de todo el sistema de tráfico.

Además de para regular mejor en el tiempo inmediato, los datos observados por estos sistemas dan información para un mejor planeamento del tráfico. Imagine que en un barrio un edificio abandonado se restaura y pasa a ser una nave comercial. Una zona de tráfico moderado aumenta, de repente, su afluencia de tráfico. Los datos acercados por los semáforos inteligentes no sólo nos permiten observar y localizar este cambio, sino que también nos indican los ajustes necesarios en el sistema para absorberlo tanto en tener de tráfico (tiempos de los semáforos) como de espacios para el tráfico (nuevas áreas de aparcamento, de carga/descarga u otros espacios).

De este modo, el sistema semafórico inteligente permite adaptar el sistema de tráfico a las dinámicas de uso y a los cambios que se pueden producir a lo largo del tiempo en esos usos. Por desgracia, aunque la concepción del tráfico como sistema tiene mucho tiempo, la disposición de la tecnología para tratarlo como un sistema es relativamente reciente y, como suele pasar en Galicia, su incorporación a la vida real de las ciudades gallegas llega con notable retraso. Con todo, sabemos que contamos con los medios y la oportunidad para hacer de la Smart City un concepto generalizado y extendido la muchas villas del país.
Francisco Martínez Hidalgo
Francisco Martínez Hidalgo
Francisco Martínez Hidalgo (Santiago de Compostela, 1977) exerce, cando lle deixan, de consultor público e político. Colaborador habitual de medios de comunicación, escribe tamén en Mundiario, Fantasymundo ou Fabulantes; nestes dous últimos desenvolvendo a súa afición á lectura. Seareiro tenaz da SD Compostela.